Una mujer vendió el anillo que le regaló su ex. Al verlo, el joyero descubrió una verdad oscura escondida.

La tienda de joyas transcurrió en relativa tranquilidad durante los siguientes minutos. Algunos clientes entraban ocasionalmente, observaban las vitrinas mientras sonaba música de fondo, realizaban pequeñas compras y se iban. Kiara, sin embargo, estaba sumida en sus propios pensamientos, soñando despierta con la posibilidad de escapar de SilverMoore y comenzar una vida nueva donde pudiera ser libre.
El sonido de la puerta al abrirse volvió a resonar, pero Kiara apenas reaccionó. Asumió que era simplemente otro cliente más y mantuvo la vista fija hacia el piso, perdida en sus reflexiones. Unos pasos se acercaron lentamente al mostrador, momento en el cual la voz del señor Hermann rompió el silencio de la tienda con un tono peculiar y entrecortado: «Me alegra que hayas llegado pronto… Ella está aquí, en este lugar».