Una mujer vendió el anillo que le regaló su ex. Al verlo, el joyero descubrió una verdad oscura escondida.

Cuando traspasó la puerta hacia la calle, una ráfaga de aire fresco la golpeó mientras las lágrimas no paraban de bajar por sus mejillas. Los transeúntes se giraban para observarla, sus miradas penetrantes le quemaban la piel. La sensación de vulnerabilidad era asfixiante, mezclada con vergüenza y pánico que le oprimía el pecho. Estaba convencida de que todos la juzgaban, de que la veían como alguien culpable de algo terrible.
El vehículo policial la esperaba afuera, su sola presencia resultaba casi irreal. Kiara se acomodó en el asiento trasero, sus manos no dejaban de temblar mientras apretaba su bolso contra el cuerpo como si fuera su último refugio. Intentaba respirar profundo para serenarse, pero los hechos de lo que estaba viviendo la desbordaban completamente. Su mente era un caos de pensamientos que no podía controlar.