Una mujer vendió el anillo que le regaló su ex. Al verlo, el joyero descubrió una verdad oscura escondida.

Los investigadores se miraron entre sí y, al notar la angustia en el rostro de Kiara, bajaron el tono de sus voces. Uno de ellos tomó la palabra con un tono más comprensivo. Le explicaron que el anillo estaba vinculado a un caso que llevaban bajo investigación. Si ella quería limpiar su nombre y demostrar que no tenía responsabilidad en lo que había sucedido, tendría que colaborar con ellos.
Kiara sintió que el mundo se movía bajo sus pies. «¿Colaborar? ¿Cómo puedo ayudarles?», preguntó con la voz entrecortada. «Además, ya no tengo contacto con Ethan». Miraba de un lado al otro, sintiéndose atrapada entre el miedo y la desesperación. «Yo no robé nada. Les pido que me crean».